El monstruo efímero
Cuando hace algunos meses, la ciudad apareció empapelada con afiches anunciando en Salto a Los Wachiturros, las aguas parecieron volver a dividirse drásticamente entre la sociedad salteña. Expectativa y algarabía de un lado, ante la posibilidad de presenciar en vivo al “gran fenómeno del momento”. Indignación y comentarios despectivos del otro lado, para dejar en claro, “¡qué bajo hemos caído!”.
A raíz de eso, por primera vez me puse a pensar que hace rato venía escuchando hablar de “unos tales wachiturros”, pero que más allá de su nombre identificado como “el símbolo del mal”, nunca los había escuchado y sólo registraba los comentarios de muchos conocidos que me inducían a pensar lo que podría llegar a ser.
Asumiendo mi total ignorancia sobre el asunto, decidí abordar a Youtube y descubrir “cuán bajo habíamos caído” en asuntos artístico culturales. Afortunadamente, la oferta de Youtube era más generosa de lo que imaginaba y entonces, tras mi decepción inicial al escuchar el primer tema, pude seguir escuchando otros, buscando afanosamente la razón del estigma a este nuevo “monstruo”.
Debo confesar que no encontré nada en esta propuesta wachiturra que justificara su identificación con un “nuevo eje del mal”; aunque reconozco que no seguí profundizando en el asunto, con algo que me pareció a simple vista más de lo mismo, e incluso mejor que otras tantas cosas a lo que ya estamos habituados.
Afortunadamente, el periodista de Ladiaria, Diego Recoba, no hizo lo mismo, y el fin de semana pasado se despachó con esta nota que hoy reproducimos en Radar; porque mas allá de los Wachiturros de turno, se refiere a los prejuicios y “corsets esquemáticos del discurso progre” en nuestra sociedad.
Continuar en página 4 de Radar 354
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… yo no sé”
La semana pasada, el periodista Antonio Nuño, de la Cadena Ser de España, entrevistó y publicó la charla mantenida con el peruano Santiago Roncagliolo, a propósito de la edición de su libro “El amante uruguayo. Una historia real”, escrito por encargo del Grupo Editorial Alcalá.
Más de una vez nos hemos ocupado en las páginas de Radar de las actividades de este grupo español, que visitó Salto en varias oportunidades, con el supuesto propósito de revalorizar la figura y la obra de Enrique Amorim, a quien catalogaron como “injustamente olvidado”.
Además de adquirir los derechos sobre toda la obra literaria del escritor salteño, el grupo intentó -sin éxito- la compra del chalé Las Nubes y contrató a Roncagliolo para que escribiera una biografía. Al mismo tiempo, Alcalá se encargó de echar a rodar el rumor de que los restos de Federico García Lorca estarían sepultados bajo su monumento, en la Costanera Sur salteña.
Lo que sigue es el extracto del libro de Roncagliolo, publicado por la Cadena Ser en Barcelona y una primera respuesta publicada en el blog de la salteña Mercedes Calvo.
Continuar leyendo en página 2 de la edición 352 de Radar
Auto reportaje sobre la Casa de la Cultura y otras yerbas
La reciente inauguración de “La Casa de la Cultura” en el antiguo local de Radio Cultural trajo aparejado un conjunto de comentarios, suspicacias, informaciones y rumores de distinto tipo; pero como en la mayoría de los casos, faltó el análisis.
Teniendo en cuenta que ningún diario, ni ninguna radio me va a venir a preguntar qué opino (¿por qué habrían de hacerlo?), es que decidí hacerme un auto reportaje.
(ver nota completa en página 3)
Políticas culturales o ¿souvenir para turistas?
Años atrás, en tiempos de la administración Fonticiella, desde estas páginas criticamos muchas veces el absoluto divorcio existente entre dos áreas que según entendemos deberían ir de la mano, como Cultura y Turismo.
La buena gestión desarrollada en cinco años desde el Departamento de Cultura dirigido por Denis Dutra, jamás contó con un mínimo interés de acercamiento desde la oficina de calle Uruguay 1055.
Pero el cambio de gobierno también trajo innovaciones en este sentido.
(ver nota completa en página 5 -extra- de este Radar)
El reparto de los panes
Natacha Blanchet tiene 28 años y vive en Las Piedras, departamento de Canelones. Junto a otros cinco jóvenes pedrenses conformaron un elenco teatral y desde hace algún tiempo lograron instalar su propio espacio en un local muy bien equipado, que bautizaron como “Teatro La Sala”.
Escuchando hablar con entusiasmo a Natacha sobre el proyecto encarado, fue inevitable pensar en la experiencia salteña del grupo Kalkañal y su sala El Andén.
Pero a medida que la joven actriz canaria brindaba más detalles del trabajo que vienen realizando en Las Piedras, también fue inevitable pensar en las enormes diferencias entre un caso y otro.
( … )
(ver nota completa en página 4)
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